GUARDIANES DE LA HISTORIA MOTORIZADA:
CUANDO LOS SENTIMIENTOS Y EL TIEMPO SE FUSIONAN
El mundo del coleccionismo de autos en la Argentina es tan variado como la cantidad de vehículos existentes. La agenda Autos&Clubes registra alrededor de 150 clubes de autos clásicos en el país. Estos aficionados disfrutan compartir su pasión en todo tipo de eventos y recordar el pasado que vive en los autos clásicos.

Por: Guadalupe Mestas Izurieta
“Mi padre trajo a mi casa un Fiat Topolino del 47 y como a nadie le gustó, lo adquirí con doce años. Ese fue mi primer auto”, cuenta Daniel Claramunt, coleccionista de autos y ganador de la Mille Miglia en 2012. Nahuel Scozzari, que es dueño de un Ford Falcon del año 67 desde hace cinco años, pero hace tres que lo pudo restaurar, afirma: “Me gustan los autos clásicos, pero no busqué uno en específico, conseguí este y lo compré. Si aparecía un Dodge, lo armaba igual”. Claramunt y Scozzari parecen hombres diferentes a simple vista, pero los une algo profundo: el amor por los autos clásicos. Ese fenómeno que hace que los niños se den vuelta por las calles a preguntarles a sus padres por esos autos de carrocería antigua y de pintura que brilla y refleja figuras.
Un coleccionista es una persona que atesora elementos que tienen algo en común. En el caso de los autos clásicos, cada colección tiene su razón de ser, ya que pueden ser definidos de diversas maneras. El Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina (CAC) establece que los vehículos deben cumplir una serie de requisitos para considerarse clásicos. Entre ellos, tener más de 30 años, encontrarse en estado original y en funcionamiento y no ser de uso diario. Sin embargo, muchos coleccionistas tienen su propia definición de lo que es, para ellos, un auto clásico. Por ejemplo, Hernán Charalambopoulos, diseñador y coleccionista de autos, asegura que habría que diferenciar viejo de antiguo, ya que lo viejo da una imagen de descuido y, en lo antiguo, el valor sentimental permanece.
El mundo del coleccionismo comenzó en los años 50 después de la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos, cuando un grupo de entusiastas armaron shows de autos de principios de siglo. Con el tiempo, este mundo se caracterizó por un fuerte elemento social. Para todos estos apasionados de la historia motorizada, sus vehículos no son solo arte, historia y elegancia, sino también la forma de participar de eventos, clubes y reuniones sociales como la Expo Fierros 2021 que reunió a 20 mil personas. Desde los pequeños entusiastas hasta los dueños de importantes colecciones, todos están unidos por una misma pasión: preservar arte e historia del siglo pasado a través del mantenimiento y la exposición de autos.
Poner primera en el mundo clásico
El coleccionismo es una práctica privada que crece de boca en boca. Cuando una persona quiere vender o comprar un auto muy exclusivo, no se publica en ningún lado, sino que se habla con contactos cercanos para llevar a cabo la transacción. Además, no solamente pueden comprarse, sino también intercambiarse con otros modelos. En sitios web de comercio electrónico como Mercado Libre, una auto clásico puede llegar a costar 30 mil dólares.
Entonces, la pregunta es: ¿cuántos coleccionistas son parte de este mundo en la Argentina? “No lo vas a saber nunca”, cuenta Carlos King, socio de Club de Amigos de Autos Antiguos (CADEAA), “coleccionar no significa mostrar, capaz hay una persona que tiene su auto cero kilómetro en un garage y no lo saca”.
Existen distintos tipos de coleccionistas. “Cualquier auto puede ser coleccionable porque eso tiene que ver con las distintas motivaciones que hacen que alguien los coleccione”, afirma Gustavo Feder, fundador de la revista Autohistoria. Sin embargo, la clasificación más básica puede tener dos variantes. En primer lugar, las personas que compran un auto clásico y los dejan como los compraron, ya sea para mantener su originalidad o porque carecen de recursos para repararlos. En segundo lugar, los coleccionistas que los compran y los modifican para dejarlos en funcionamiento.
Luciano Klir es técnico electromecánico y jefe de mantenimiento de un hotel. Sin embargo, su vocación es la mecánica automotriz. “Cuando me dedico a un auto, me desespero por repararlo rápido para poder verlo funcionar”, comenta. Cuando era chico vio a su padre reparar un Renault 12 del 81, sin Youtube ni ninguna herramienta para ver un tutorial. Hoy, cuenta con su propio espacio de trabajo y sus “contactos cueva”. Este tipo de conexiones hace referencia a personas conocidas por mecánicos, que tienen un galpón o una vieja casa de repuestos la cual cerró pero que le siguen quedando piezas para vender. “Pese a que uno asocia que la mecánica ensucia, a mí me obsesiona no ensuciar los autos y ser prolijo”, afirma.


El Fiat Topolino o Fiat 500 Topolino fue un auto fabricado desde 1936 a 1955 por la marca italiana Fiat (Fábrica Italiana de Automóviles de Turín). Crédito: Lothar Spurzem.

El Ford Falcon fue un auto de Falcon Motor Company, marca estadounidense, que fue construido desde 1960 a 1993. Crédito: Rex Gray.

El Renault 12 fue un auto de la marca francesa Renault fabricado desde 1969 a 1996. Crédito: Wikipedia.

El Fiat Topolino o Fiat 500 Topolino fue un auto fabricado desde 1936 a 1955 por la marca italiana Fiat (Fábrica Italiana de Automóviles de Turín). Crédito: Lothar Spurzem.
Todos los aficionados destacan que la parte más difícil de este arte es conseguir las piezas originales para poder restaurar sus autos. Algunas marcas como BMW y Mercedes Benz cuentan con una sección clásica donde venden repuestos de época fabricados en la actualidad. No obstante, no todos pueden adquirir repuestos nuevos, por lo que, en general, en exposiciones o de manera particular se organizan autojumbles, que son puestos donde se venden piezas originales de segunda mano. También, Internet ha sido una gran herramienta para conectar vendedores y compradores de repuestos de todas partes del país. Tampoco se dejan de considerar los “medios alternativos” a través de contactos aduaneros, para comercializar los productos de repuesto que ingresan al país. Marcelo Bertomeu, dueño de Autos de Época, un taller de restauración, afirma: “Si bien tenés que tener un buen pasar económico para realizar el mantenimiento de los autos, no necesitás ser millonario. El entusiasmo depende del gusto que uno tenga”.
Dentro de los gastos que deben cubrirse para contar con un auto se encuentran: el seguro, el lugar dónde guardarlo y el mantenimiento, que puede incluir aceite, neumáticos o reemplazos de partes, dependiendo del modelo.


Reuniones entre leyendas de la historia automotriz
Entre los puntos de encuentro de estos apasionados se destaca Autoclásica, la feria más grande de vehículos de colección de Sudamérica. Con sede en la Argentina, la Autoclásica tuvo setecientos autos expuestos y 32 mil asistentes en octubre de 2019. No obstante, debido a la pandemia del Covid-19 fue suspendida y reprogramada para el 2022. Ricardo Battisti, presidente del CAC, cuenta: “El evento se empieza a preparar en marzo. Nos juntamos entre los socios del club una o dos veces por semana y asignamos los roles”.
La pandemia del coronavirus no impidió que los coleccionistas se encontraran. Con 135 autos expuestos y 20 mil personas que asistieron, la Expo Fierros tuvo lugar en el Parque La Estación del barrio de Avellaneda el 26 de septiembre y fue la exposición más grande de autos clásicos de la Argentina en 2021. “Gran parte de este evento está hecho con amor porque sino no existiría. No es una exposición de autos, es una parte de la historia argentina”, explica Carlos King.
Si bien cada club organiza distintos tipos de eventos recreativos, también están los encuentros solidarios. Por ejemplo, en exposiciones a las que se concurre con un alimento no perecedero en lugar de pagar entrada para colaborar con comedores. También, la 1000 Millas Sport colabora con el Banco de Alimentos Buenos Aires y la Fundación CONIN.

El Club Fiat de Clásicos Argentina cuenta con 60 socios. Laura García es una de las cuatro mujeres asociadas a la institución. Crédito: Lucía Jorge.
Nahuel Scozzari es socio del Club Amigos del Falcon desde hace tres años y usa su auto solo los fines de semana para salidas recreativas o eventos. Crédito: Lucía Jorge.
Los volantes tradicionales tienen nuevos conductores
Hasta el día de hoy, las figuras masculinas son las que predominan en el rubro, ya que muchos clubes no dejan que las mujeres intervengan en la organización. Varias de ellas acompañan a los hombres en los eventos y realizan tareas de apoyo como vender refrigerios en las exposiciones. No obstante, algunas pocas lograron asociarse, dependiendo de los requisitos de cada club. Laura García, socia del Club Fiat Clásicos de Argentina, afirma: “No puedo hablar en detalle de un motor o un modelo, pero soy respetada en el ámbito porque me gusta. Tengo la camiseta del club puesta, no soy la señora que acompaña”.
Los clubes trabajan para atraer a la juventud y que las instituciones puedan seguir existiendo. Por ejemplo, el Club Fiat de Clásicos Argentina premia a la mejor tripulación padre e hijo en las carreras que organiza. No obstante, lograr que los jóvenes se interesen en el rubro es difícil porque los autos clásicos no son tan accesibles económicamente en la Argentina como lo eran antes.
¿Qué une a todos los coleccionistas de autos? Daniel Claramunt se ríe y dice: “Somos todos bastante raros”. Los coleccionistas a veces hasta son poco entendidos por sus familiares o amigos que no son fanáticos de los autos. A todos se les hace difícil explicar esta pasión y al intentar hacerlo puede sonar descabellado. Nahuel Scozzari cruzó la ciudad de Buenos Aires para buscar el espejo retrovisor que le faltaba a su Ford Falcon. La persona que se lo vendió también le ofreció las escobillas originales, las cuales no se consiguen más. “Me rompió el bolsillo, pero esas cositas te llenan de satisfacción”, dice mientras sonríe.






